sábado, 30 de julio de 2016

Al final del verano veremos... Mark de Zabaleta


Con las cifras se manipula mejor que con las palabras. Y Luis de Guindos lo sabe bien.
Existen dos datos del paro “oficiales”: Encuesta de población activa EPA y Datos del SEPE (oficinas de empleo). En la EPA, el Instituto Nacional de Estadística realiza una serie de entrevistas telefónicas o presenciales a la población, extrapolando unos resultados en función de unos criterios y valoraciones… Estadística pura y dura.
La tasa de paro se situó en el segundo trimestre del año en el 20%, y el número de desempleados alcanzó las 4.574.700 personas, 216.700 menos que en el trimestre anterior según la Encuesta de Población Activa (EPA). "Estamos en el límite, estoy convencido de que al final de año la tasa estará por debajo del 20%", afirma el ministro de Economía, Luis de Guindos…
Pero la triste realidad es que estos datos no son tan buenos, porque seguimos teniendo un 20% de desempleo, muy lejano al de otras economías desarrolladas donde se tiene entre un 5 y un 10% de desempleo. Y la estacionalidad (en verano hay más trabajo temporal por el turismo) nos llevará de nuevo a la realidad en unos meses.
Porque esta caída ha sido la más baja en un segundo trimestre desde 2013. Entonces el número de parados bajó un 3,67%, mientras que en los dos años siguientes las caídas fueron del 5,23% y el 5,42%, respectivamente. Es un mal dato.
La manipulación es muy evidente (hay que preparar el terreno para que el PP siga gobernando…), porque otra cifra importante de la EPA es que la población activa, es decir, los ocupados y los parados (disponibles para trabajar y buscando trabajo), ha subido en 54.600 personas en el segundo trimestre, hasta los 22.875.700, pero ha caído en el último año en 139.900, e incluso la población en edad de trabajar (16-34) también ha caído en 122.300 personas. Es decir que se encoge la base del cálculo… y no es lo mismo un 20% de 100 que de 1000 ¡!
Ya lo dijo Galbraith: “Para manipular eficazmente a la gente, es necesario hacer creer a todos que nadie les manipula”.
Y cuando se cita la EPA todo el mundo da las cifras por buenas…
¡El PP quiere seguir gobernando!

Mark de Zabaleta

lunes, 25 de julio de 2016

Hay que vivir de esperanza... Mark de Zabaleta

"Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustrada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción"...
(Samuel Johnson)

sábado, 23 de julio de 2016

Han engañado a sus votantes... Mark de Zabaleta


El régimen de pensiones vigente en España y en nuestro entorno es el conocido como sistema de reparto. Con este principio, los pensionistas actuales no cobran lo ahorrado a lo largo de sus años, sino lo que pagan los trabajadores con sus aportaciones. Cada español se gana el derecho con sus impuestos a que le paguen una pensión cuando se jubile: algo así como "yo pago ahora a mis padres y confío en que mis hijos me paguen mi pensión cuando me jubile".
El gran aspecto positivo del sistema de reparto es su universalidad. Todos tienen derecho a una pensión por el hecho de haber cotizado, incluso aunque su sueldo hubiera sido bajo y no hubieran podido hacer grandes aportaciones. Incluso aquellos que no trabajen tienen las pensiones no contributivas, con cargo a los presupuestos.
Evidentemente, el sistema depende siempre de que existan generaciones que sigan pagando. El gran problema es que cada vez hay más jubilados y menos trabajadores. Las previsiones anuncian que a partir de 2020 el régimen entrará en pérdidas. Y sólo habrá dos alternativas: pagar las pensiones con cargo a nuevos impuestos o reducir su cuantía.
“Si no se deshace la gestión del PP, habrá que bajar pensiones o subir impuestos” acaba de señalar el ex secretario de Estado de la Seguridad Social Octavio Granado…
Conseguir que el sistema aguante es complicado: retrasar la edad de jubilación (menos pensionistas cobrando y más trabajadores cotizando) o aumentar la base de cálculo (cuanto más se amplíe este plazo, más caen las pensiones). Siendo incluso más justo, acercando el número total de años trabajados y la cantidad cotizada a la prestación recibida tras la jubilación.
La alternativa que plantean muchos ppolíticos es el sistema de capitalización…un sueño inalcanzable para la mayoría de españoles.
Es un sistema en el que cada trabajador tiene una "bolsa particular" en la que ahorra año tras año para pagarse su jubilación
Se trata de un sistema arriesgado. Como ese dinero ahorrado está invertido en activos financieros, una crisis podría dejar a un jubilado sin nada a los 65 años. Ciertamente la experiencia de países como Chile demuestra que incluso en una época de crisis los sistemas privados de capitalización son mucho más rentables que los públicos.
De momento el PP ya se está cargando la “hucha”, el Fondo de Reserva de la S.S….
El cambio de un sistema a otro sería muy complicado en España. Y ya lo dijo San Ignacio: “En tiempos de tribulación no hacer mudanza”.

Mark de Zabaleta

jueves, 21 de julio de 2016

La Biblia electoral... Mark de Zabaleta

"Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: «Cierren los ojos y recen». Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia"...
(Eduardo Galeano)

martes, 19 de julio de 2016

sábado, 16 de julio de 2016

Una alternativa para España... Mark de Zabaleta



El economista austríaco Christian Felber propuso implantar y desarrollar una verdadera economía sostenible y alternativa a los mercados financieros en la que necesariamente tienen que participar las empresas.
Se trata de una alternativa real al capitalismo de mercado y a la economía planificada.
En la economía real actual se mide el éxito económico mediante cifras e indicadores monetarios como el producto interior bruto y los beneficios que dejan de lado a los seres humanos y al medio en el que vivimos. Estos indicadores no nos dicen nada sobre si hay guerras, o si se respetan los derechos humanos y nuestro entorno, etc. Del mismo modo, una empresa que tenga beneficios no nos informa prácticamente nada sobre las condiciones de sus trabajadores ni sobre la calidad de lo que produce ni cómo lo produce.
Aunque esta Economía del Bien Común es un experimento de ingeniería social que ha sido muy criticado (fundamentalmente por los grandes beneficiados por el capitalismo radical), tiene una gran lógica. Intentar acabar con los engaños…
En un momento en el que la sociedad se siente engañada por el tema de las Pensiones (el Fondo de Reserva de la Seguridad Social se agota) y por el Déficit (la inminente multa a España por incumplir el techo de déficit público pactado para 2015 demuestra las artimañas de De Guindos), la verdadera Economía Social es la única solución para tanta incompetencia en política económica.
Cuando John Maynard Keynes publicó su Teoría General el mundo estaba sufriendo todavía el masivo desempleo de la gran depresión. La desilusión era total respecto a un orden económico que dejaba a tantos hombres sin trabajo.
En esta obra escribe: “Los principales inconvenientes de la sociedad económica en que vivimos son su incapacidad para procurar la ocupación plena y su arbitraria y desigual distribución de la riqueza y de los ingresos”.
Y ante tal diagnóstico era el Estado el encargado de lograr el pleno empleo: incrementando el gasto, manteniendo bajas tasas de interés para alentar la inversión, reformando el sistema fiscal, mejorando la distribución del ingreso y regulando el comercio exterior. ¿No les parece una Economía del Bien Común?
Como dijo Galbraith: “Hay algo maravilloso en ver una mayoría equivocada asaltado por la verdad” ....

Mark de Zabaleta

jueves, 14 de julio de 2016

sábado, 2 de julio de 2016

El miedo ha ganado... Mark de Zabaleta


Para Keynes la eficacia marginal del capital era una cuestión de expectativas, de tal modo que el cambiante humor de la comunidad empresarial podría contrarrestar incluso unos bajos tipos de interés favorables a la inversión…y ni los empresarios han visto claro el panorama futuro a la hora de invertir, crear empleo, producir y vender, para que los consumidores con renta suficiente puedan comprar sus productos… ni los ciudadanos han valorado en positivo los maravillosos cambios propuestos por los programas electorales de los nuevos políticos.
Ya saben el dicho: “más vale lo malo conocido que lo nuevo por conocer” …
Sólo Unidos Podemos (UP) era partidario de aumentar decididamente el gasto público (60.000 millones más durante la próxima legislatura), para lo cual proponía derogar el artículo 135 de la Constitución sobre el control del déficit.
Es obvio que si gobernara Podemos, todos los cambios impositivos propuestos deprimirían la confianza empresarial (están muy cómodos pagando poco…)
Si además añadimos la política del miedo sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones…
¡Ya tenemos claro las razones del descalabro electoral de Unidos Podemos!
Cuando John Maynard Keynes publicó su Teoría General el mundo estaba sufriendo todavía el masivo desempleo de la gran depresión. La desilusión era total respecto a un orden económico que dejaba a tantos hombres sin trabajo.
En esta obra escribe: “Los principales inconvenientes de la sociedad económica en que vivimos son su incapacidad para procurar la ocupación plena y su arbitraria y desigual distribución de la riqueza y de los ingresos”.
Y ante tal diagnóstico era el Estado el encargado de lograr el pleno empleo: incrementando el gasto, manteniendo bajas tasas de interés para alentar la inversión, reformando el sistema fiscal, mejorando la distribución del ingreso y regulando el comercio exterior.
Keynes es la verdadera solución, pero el miedo al cambio ha asustado a los votantes.
No han sabido transmitir el verdadero keynesianismo.
Ya lo decía San Ignacio de Loyola: “En tiempos de tribulación no hacer mudanza”

Mark de Zabaleta